La Torre de Espantaperros, también conocida como Torre de la Atalaya, es una torre albarrana junto a la alcazaba de Badajoz, de origen almohade y de planta octogonal. Construida en 1169, mide unos 30 metros.
A menudo, se le confunde con la Torre del Alpéndiz, que se sitúa cercana a la puerta del Alpéndiz, cerca con los restos de la Iglesia de Santa María de Calatrava.
A menudo, se le confunde con la Torre del Alpéndiz, que se sitúa cercana a la puerta del Alpéndiz, cerca con los restos de la Iglesia de Santa María de Calatrava.
Sigue la costumbre del arte militar almohade de construir torres albarranas poligonales; en este sentido, su construcción es anterior a las torres del Oro y de la Plata de Sevilla.
En el verano de 1920 el estado de ruina era preocupante. Un par de años después parte de la torre se desplomó cayendo al interior de una de las viviendas que tenía adosadas. El alcalde, a instancias del arquitecto municipal, exigió a la Comisión de Monumentos que se pronunciara: se restauraba la torre o se demolía.
Recientemente ha sido restaurada.
En el verano de 1920 el estado de ruina era preocupante. Un par de años después parte de la torre se desplomó cayendo al interior de una de las viviendas que tenía adosadas. El alcalde, a instancias del arquitecto municipal, exigió a la Comisión de Monumentos que se pronunciara: se restauraba la torre o se demolía.
Recientemente ha sido restaurada.
La mayor parte de la torre es maciza, salvo sus dos plantas superiores que constituyen dos cámaras anulares abovedadas. Es de origen visigodo, estaba rematada por una pequeña construcción cuadrada decorada con arcos entrecruzados, y posteriormente a su construcción, en el siglo XVI, se le añadió el templete de estilo mudéjar que ahora puede verse. Este remate mudéjar tenía la función de alojar una campana que fue desmontada a finales del siglo pasado, y que en la actualidad se conserva en el museo arqueológico provincial de Badajoz.


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